3.3 ECUADOR EN EL SIGLO

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El 15 de febrero de 1972, Velasco Ibarra, conminado por los militares, abandonó Carondelet y salió hacia Buenos Aires, a su último destierro. Este acto marcó el final político de “el personaje del Ecuador del siglo XX de más curiosa y polémica trascendencia”, como lo calificó Alfredo Pareja. Velasco era doctor en Derecho, con una especialización por la Sorbona de París. Su ascenso al poder fue meteórico. En 1932 fue elegido legislador, al año siguiente ejerció como presidente de la Cámara de Diputados. Desde esta posición se hizo notar por su vehemente oratoria dirigida contra el presidente Juan de Dios Martínez Mera
Con su caída se convocaron a elecciones para elegir Presidente. Velasco se postuló y ganó ampliamente. Comenzaba así una carrera política que lo llevaría por 5 veces a la primera magistratura del país. Muchos pensadores han tratado de revelar la figura de Velasco Ibarra. Agustín Cueva decía que “ha desempeñado el papel de profeta, sacerdote y padre de nuestros subproletarios, y -además- el de su abogado. Ha sido la figura simbólica tutelar que les ha permitido tener la ilusión de incorporarse a la sociedad que los marginaba”. Por su parte, el historiador Juan Paz y Miño manifiesta que no se puede hablar  del velasquismo como un solo proyecto político alrededor de la figura de Velasco Ibarra. Cada uno de los cinco períodos de Velasco -explica- fueron diferentes y representaron distintas condiciones históricas aprovechadas, cada vez, por diferentes sectores de los mismos grupos que dominaban el país. Y coincide con Cueva cuando expresa que Velasco Ibarra inauguró un estilo inédito de hacer política: un discurso vibrante, que reivindicó al pueblo y que confrontaba a las oligarquías, unido a un contacto directo con las masas en grandes concentraciones realizadas en parques o plazas, mientras cada uno de los convocados, en su calidad de electores, se asumía como parte de la democracia y de la soberanía.


EL BOOM PETROLERO Y DICTADURAS MILITARES
Resultado de imagen para EL BOOM PETROLERO Y DICTADURAS MILITARESLuego de que Velasco Ibarra y su vicepresidente fueran depuestos en 1963, vino toda una época caracterizada por una fuerte presencia militar en el mando del Ecuador.

Sin embargo no podemos hablar de una «dictadura militar» como la que existió en varios países de Latinoamérica en aquel entonces. A pesar de que el mando militar buscaba una modernización total del país, el poder oligárquico ligado a la agricultura y el comercio exterior seguían teniendo una gran influencia y en varias ocasiones no permitieron que se realicen cambios que los afectaban.

En esta época se instauraron varias de las pautas del programa Alianza para el Progreso, donde se instauró la concepción norteamericana de «desarrollo», es así como EE.UU. brindó ayuda económica y social a Latinoamérica para su modernización y como forma de contrarrestar la influencia de la Revolución Cubana y las tendencias socialistas de aquel entonces. Entre estas reformas estuvo la Reforma Agraria, con la que se buscó dejar atrás el antiguo modelo de Hacienda, en especial en la Sierra. Sin embargo, al indígena se lo endeuda vendiéndole tierra en gran parte improductiva, de zonas altas donde sólo existía páramo y pajonales. Hasta la actualidad varios autores critican esta reforma debido a su reparto injusto, donde se favoreció a sectores poderosos y nunca al indígena pobre.

Otro aspecto importante de esta época fue la dura la represión que se tuvo sobre la lucha social. En este aspecto se comparten características con el resto de dictaduras militares en toda la Latinoamérica de aquel entonces. Se recuerda la matanza de trabajadores y obreros del ingenio AZTRA en 1977, la persecución, tortura, asesinato y desaparición de muchos activistas y militantes políticos de aquel entonces, incluso se persiguió a músicos y artistas.

Aunque entre 1963 y 1979 no hubo un régimen único, la milicia fue una constante. Ejemplo es el quinto y último periodo de Velasco Ibarra, quién fue elegido en 1968 y se declaró dictador en 1970 para caer luego en 1972 bajo la mano de los mismos militares que sostuvieron su último mando.

Recordamos que para 1964 empezó operaciones el consorcio Texaco-Gulf en la Amazonía, a quien el Estado ecuatoriano otorgó alrededor de medio millón de hectáreas para la exploración y explotación de petróleo. Las operaciones empezaron con un fuerte resguardo militar lo cual causó muchos enfrentamientos entre la milicia y los pueblos nativos quienes defendían su territorio. Toda esta época se vio marcada por el exterminio de varios pueblos amazónicos, de su cultura y el comienzo de la explotación indiscriminada de petróleo, además del irreparable daño ecológico causado.

Para 1972 comenzó el auge petrolero en zonas amazónicas y el golfo de Guayaquil. Aunque la explotación comenzó desde años antes, la subida del precio del petróleo dio un altísimo ingreso al país en magnitudes que no se habían registrado antes. Esto conllevó un acelerado proceso de modernización y crecimiento de las urbes, sin embargo no significó el mejoramiento del nivel de vida. El fuerte ingreso fue muy mal administrado, hasta ahora se presume que existió enriquecimiento ilícito, además que la deuda externa del Ecuador sufrió un gran aumento durante toda esa época.

Para finales de los 70’s el régimen militar empezó a organizar la vuelta a la democracia representativa.


LA REFORMA AGRARIA Y EL RETORNO A LA DEMOCRACIA EN LOS AÑOS SESENTA Y SETENTA



Una de las dictaduras militares más radicales fue la que gobernó cerca de tres años, desde 1963. Con ella se inició un incipiente proceso de reforma agraria, pero la presión social, que nació desde las cámaras de la producción de Guayaquil, hizo que el poder fuera encargado a Clemente Yerovi, quien convocó a una nueva asamblea constituyente.
La nueva constitución consagró el principio de la Reforma Agraria y la eliminación de las formas precarias de tenencia de la tierra.
Se nombró presidente a Otto Arosemena Gómez, y continuó el sistema bicameral. Los senadores duraban cuatro años, y los diputados, dos.
En esta constitución se crearon la Junta Nacional de Planificación y la Superintendencia de Compañías, organismo autónomo y técnico que regula a las sociedades anónimas.
Sin embargo, se eliminó al Consejo Nacional de Economía para darle esas facultades al Congreso.
Se cambió la edad mínima para ser presidente de la República, pues hasta la constitución de 1946, una persona de 35 años podía ser mandatario, pero la nueva constitución puso un límite mínimo: 40 años de edad.
Con ella se gobernó hasta que llegó el golpe militar de 1970, que derrocó a Velasco Ibarra de su quinta presidencia. En 1978 se hicieron dos proyectos de constitución, para ser aprobados por referendo, y así se retornó a la democracia.




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